martes, 11 de febrero de 2014

Alguien tiene que ceder

A veces, las mujeres como yo, con cierta confianza y seguridad en sí mismas, con algún complejo de superioridad y con un ego que en algunas ocasiones parece dispararse hasta el cielo, no medimos las consecuencias de nuestros actos, de nuestras palabras, de nuestro comportamiento y de las marcas que dejamos impregnadas de nosotros, en otras personas que no hicieron nada más, que intentar querernos.

Suele pasar, que tendemos a probar los límites de las personas y jugar en ellos, como si sintiéramos que sólo así, y habiendo superado ello, una persona es digna de nuestro amor. Y en ese juego, en el cual solo nos dedicamos a tensar la cuerda, ésta obviamente se rompe y es entonces, cuando nos sentimos mal queridas y humilladas y le echamos la culpa a ese ser que tal vez lo único que hizo, fue reaccionar y demostrar que no es un esclavo de nuestra voluntad y claro, personas como nosotras, caprichosas, engreídas y egocéntricas, solo podemos entender esa falta de sometimiento como un desplante a nuestro cariño. Sí, sin duda estamos locas.

Pero no todo es culpa nuestra, es cuestión de escarbar en nuestro pasado amoroso y sí, ahí lo encontraremos a él, a ese ser que aunque para ti es el único que te amó de verdad, a estas alturas parece ser el que mas daño te hizo, pues a tus veintitantos años, no puedes tener una relación donde no medie el drama y donde sometimiento no sea igual a amor verdadero y donde chico con carácter no te signifique desgraciado que no te quiere. Y me incluyo en ésto y déjenme decirles que, qué difícil que la tenemos carajo, pero ok, vamos por partes.

Tengo una historia al respecto, o dos. En mi pasado, uno lejano y otro no tan lejano, conocí a dos personas, que son las únicas personas que a la fecha yo puedo decir que jamás se han portado mal conmigo en ningún sentido, pero ok, yo me porté mal con ellos, en todos. Y sí, cuando era una colegial, tuve un novio del que sin estar muy enamorada hice y deshice como quise y el cual se sometió a mi exclusiva voluntad durante casi dos años. Para mi mala suerte, éste chico fue mi primer noviecillo en serio y él hacía lo que yo quería, a la hora que a mi se me diera la gana y como a mi se me antojara, éste sujeto no recibía sugerencias ni solicitudes, sino órdenes, cuando me di cuenta que lo tenía sometido, me volví una pequeña tirana y obvio, como a nadie le gusta estar con un títere, terminé dejándolo con el amor a flor de piel (aunque sinceramente a éstas alturas sospecho que más allá de amor era algo enfermizo) y como no, con el corazón partido en 100.

Cuando después de él, tuve la oportunidad de conocer a la persona que hasta el día de hoy considero, ha sido el amor de vida (nótese "hasta el día de hoy", porque aun tengo 27 años y eso puede cambiar), simplemente no pude ser feliz. Por qué? Porque estaba acostumbrada a tener un esclavo y no a un enamorado y no pude manejar que no se hiciera siempre lo que yo quería, no pude manejar que no corriera detrás de mi cada vez que hacía una escena con o sin razón y claro, a eso hay que sumarle otros factores que no colaboraron en la relación, pero finalmente, pese a todo el amor que yo sentí, terminé por sentirme mal querida, insatisfecha y no valorada y solo ahora, después de muchos años, puedo ver que claro que era valorada y amada, pero eso ahora, es solo el pasado.

Luego de eso, conocí a alguien más, que al estilo del primer chico del que hablé, se perfilaba como un chico noble, y bueno. Claro que éste chico era muchísimo más lindo y además tenías unos ojos hermosos que me encantaban. Así que me enamoré de él, al principio todo bien, éste nuevo chico avanzaba en cámara lenta y eso hacía que yo quiera conocerlo más y descubrir más cosas, pero luego, cuando cogí confianza y noté que ya lo tenía, opté por probar sus límites, y aguantó todo, cada uno de mis berrinches, de mis caprichos, de mis engreimientos, de mis arrebatos sin sentido, de mis palabras hirientes, de mis ataques de histeria, de mi ira, sin decir nada, sin quejarse, como un buen soldado y entonces, hice lo que suelo hacer cuando pasan éste tipo de cosas: baile marinera sobre su cabeza y muy a mi estilo sádico, lo herí en lo más profundo, por mi inmadurez, por creer que si me quieren tienen que aceptarme como soy y como no, por él haberme permitido tanta malcriadez sin ponerme un freno ... y así, una vez más, me fui, porque sin duda, no me gustan los títeres, lo repito, y preferí buscar alguien capaz de ponerme en mi lugar, algún día.

Lamentablemente, cuando has tenido a tu lado a un hombre que te ha dado amor sin límites y de manera desmedida cuando es claro que no te lo debió dar, crees que amar es así, que entonces el que venga, tiene que quererte igual, sino, no te quiere bien y es ahí cuando digo que a veces estos amores, más nos hacen un daño que un bien, porque no nos preparan para el mundo real y nos dejan viviendo dentro de una burbuja que ellos crearon para nosotros. Y así me pasó, cuando al fin me estaba volviendo  a enamorar y después de mucho tiempo, estaba encontrando cierta estabilidad en mi vida, lo perdí todo, por no saber querer y no saber cómo hacer que me quieran. 

Mi ego y mi autosuficiencia, no me dejó ver más allá de mi misma y por tanto, no me dejó ver mis errores y las marcas que los mismos estaban dejando, vivía en mi burbuja creyendo de modo equivocado, pensando que quien me quiera me tiene que aceptar como soy y punto, no hay discusión al respecto. Y digamos que es verdad ésto, pero si podemos corregir algunas cosas que evidentemente son malas y que lastiman, no basta con hacerse la loca y decir yo soy así, por que no todos los hombres son mi novio el colegial ni aquel chico de ojos hermosos, no todos me van a aguantar mis majaderías y van a quedarse ahí para soportar la próxima, porque es cierto lo que oí hace poco, LAS RELACIONES SON DE DOS, y si no nos metemos eso en la mente, vamos a seguir tropezando. Yo me puse cabe a mi misma, mi orgullo no me dejo enmendar mis errores, ahora que quiero hacerlo, tal vez sea tarde, no lo sé. Pero al menos, creo que ahora soy una mejor persona. Espero que la vida y él, me puedan dar una segunda oportunidad, sino, para adelante, la vida sigue y yo también.



Atte,


Lunática a mil

viernes, 7 de febrero de 2014

Es tan fácil romper un corazón

Desde que me inicié en el mundo del amor, vengo escuchando muchas teorías científicas acerca de que el amor nace y muere en el cerebro. Que aquello que nosotros llamamos "corazón" no es más que un músculo que late y se encarga de bombear la sangre a todo el cuerpo; que entonces, eso de que se "te rompe", no es más que pura metáfora y cursilería.

Sinceramente, yo no creo que lo sea. Tengo 27 años, algunas experiencias buenas, otras bastante malas y déjenme decirles que han sido éstas últimas, las cuales me han hecho sentir cómo ese músculo ubicado en la parte izquierda de mi caja toráxica se ha partido en una, en dos y hasta en mil pedazos, en más de una oportunidad. Así que yo puedo dar fe señores que vaya que SÍ SE TE ROMPE EL CORAZÓN Y QUE SOY UNA SOBREVIVIENTE, o al menos, se siente como si se te quebrara de verdad. Imagino que he ahí la fuente de la frase.

Siendo un nuevo año y el inicio de muchas nuevas cosas en mi vida, decidí dejar atrás todo aquello que consideraba nocivo para mi, llámese trago, puchos, juerga y como no, aquel infeliz que me hacía el corazón tricitas cada vez que podía. Así que opté por una nueva yo y eso, acarreaba dejarme de todo tipo de tonterías, lo que significaba involucrarme como es debido en lo que me tenga que involucrar; no más medias tintas, o es o no es. Y bueno, como dicen que las cosas pasan cuando suceden, que un clavo saca otro clavo y no se que tonterías más, apareció. No podemos negar que ese dicho de "gallina que come huevo..." tiene mucho de cierto, así, que como era de esperarse, no tome nada en serio lo que se me presentó en la vida, de primer momento.

Parecía un buen chico cuando hice amistad con él, me parecía atractivo, algo inteligente, bastante sencillo, bonachón y bueno, tenía un gran defecto, tenía enamorada. Aunque eso lo podíamos arreglar en dos patadas y no es que me alucine la mamacita pero no se por qué tenía un presentimiento al respecto. Pero no me interesaba, lo veía muy chiquito para mi, muy tiernito, nada para ir más allá de un coqueteo inocente y tal vez algo más. Pero como soy especialista en que se me vayan las cosas de las manos, nuestra "amistad" se fue intensificando. Me gustaba pasar tiempo con él, cada vez quería pasar más rato y ya me empezaba a estorbar un poco los tiempos que me robaba su chica de ese momento.

Debo aclarar que yo no planeé nada, las cosas se dieron solas, tal vez porque ambos dejamos que fluyan. Un día nos besamos, y desde ese entonces, no dejamos de hacerlo, como era de esperarse, la relación con su chica se acabó; no sé si por mi, no sé si fui un factor determinante o no, pero lo cierto es que le lastimamos el corazón a una inocente, que no se lo esperó, que no se lo vio venir y que sufrió a costa de mi nueva ilusión; tal vez, el karma es lo que me está pasando factura una vez más, ahora que me encuentro así.

Cuando las cosas empezaron a ir más en serio entre nosotros, yo sentía algunas dudas, de mi lado, porque aún tenía sentimientos por el bastardo del 2013 que no me dejaban de doler del todo y aunque estaba empezando a querer mucho a éste nuevo chico, tenía que estar totalmente liberada de lo otro para poder aventurarme por completo en esta nueva especie de relación que parecía estaba empezando y por el lado de él, porque me generaba mucha desconfianza la forma en que había terminado su relación y como se había involucrado tan rápido conmigo, me parecía todo muy veloz, quería muchas cosas en muy poco tiempo y eso me asustaba un poco. Así que mientras me adecuaba, curaba mis heridas y superaba mis traumas, le pedí tiempo, paciencia y comprensión; y a mi modo,a mi muy particular modo, puse un freno cuyas consecuencias no medí, y que al parecer no solo no entendió, sino que sin querer, lastimó su corazón, sin proponérmelo, por no saber usar las palabras correctas, por creer que todos deben de entender lo que digo o lo que quiero decir entre líneas, por creer que todas las personas tienen que resistir mis palabras de igual manera o reaccionar como yo espero que lo hagan. Es curioso, porque cuando dije lo que dije, juro que nunca quise que pasen las cosas que están pasando ahora, todo lo contrario.

Las cosas por supuesto siguieron, él se comportaba lindo conmigo, yo fui confiando de a pocos en él, fui bajando la guardia y sintiendo algunas cosas que al principio no sentía, creo que ese es el inicio de todo y una serie de cosas maravillosas que todos podemos llegar a sentir por alguien; pero no sé, como toda chica y su sexto sentido, algo no marchaba bien. Ahora que me sentía involucrada en ésto que el y yo teníamos, ya no lo sentía a él tan conectado. A veces, hasta sentía que se aburría de pasar tanto tiempo conmigo, cuando hasta hacía unas semanas, no quería despegarse de mi. Todo eso me lastimaba e incrementaba mis inseguridades. Los que me conocen saben que no soy ni la mas inteligente para reaccionar y que precisamente mi lado racional no es el que se activa ante situaciones en las cuales me siento insegura. Entonces pasó lo inevitable, peleas, reclamos, insinuaciones tontas, indirectas de celos y lo peor, el más patético papel de víctima que me ha tocado protagonizar en la historia.

Pero todo esto era pura actuación, hasta que me enfrenté a algo que no esperaba y que ahora yo no me había visto venir: ese chico bueno, que había querido todo conmigo al principio que hasta me había dicho que estaba enamorado, que en más de una oportunidad me había preguntado "que somos", ya no sabía que quería conmigo, ya no sabía si quería estar o no,  es más, sabía que en ese momento no quería, ya no se sentía tan enamorado de mi y prefería ser patas y ver que pasaba. Ahora era él quien quería ir con calma y que fluya solo.

Esta demás decir que mi corazón se volvió a romper, de un día para otro, de la forma mas sencilla, el día menos pensado, con una simple pregunta y ante una respuesta jamás esperada. Es curioso como la vida te puede seguir dando lecciones tan duras cuando piensas que ya no se puede ensañar más contigo. Una vez más, el cielo me volvió a escupir en la cara y me dijo, no te sientas segura de nada, que el control no lo tienes tú; y yo casi ya me estaba olvidando de eso. No sé si me lo merecía, no sé si yo me lo busqué, no sé si es justo o no, solo sé que así sucedió. Tal vez no era el indicado y pasó antes de que siente más cosas. No doy nada por sentado. 

Atte.


Lunática a mil


domingo, 29 de diciembre de 2013

CARTAS SIN ENVIAR #2 - Volverte a ver


Volverte a ver no fue fácil. Tal vez lo más difícil fue tratar de no sentir nada por ti. Aunque puse todo de mi parte, no lo logré. Supongo que tiene que ver con la intensidad con la que sentí y con los escasos meses que apenas han pasado.


No se si fue buena idea después de todo. Decidí volver a verte porque pensé que eras un asunto casi casi superado y sentí, que para ser "del todo superado", tenía que decirte unas cuantas cosas que ahora, ya no tenía miedo de decir. Y así fue, las dije al fin y aunque de algún modo me liberaron, de otro siento que me volvieron a acercar a ti...

Debo confesar que no entendí bien tu mensaje ni mucho menos tu desesperación por que entienda que me querías. Solo puedo pensar que tu egoísmo sigue a flor de piel y que eso de que te hago falta no es más que una necesidad de compañía.

Sin embargo,  me quedé tranquila sabiendo que mi ausencia te dolió, un poco al menos; y eso que dijiste referente a que "cuando las personas ya no están, los sentimientos se vuelven más claros", aunque no me dio esperanza alguna porque cualquier vestigio de ella la perdí cuando me di cuenta que no me ibas a amar, debo reconocer que alivió mi ego, pues al menos no fui la única que la pasó mal durante éstos meses. 

Volverte a ver en definitiva no fue nada fácil, pero lo más difícil fue tratar de escucharte sin que cada palabra pegue como un golpe en el corazón, sin que cada frase  se quede impregnada en mi y tratar de oír sin oírte, fue el reto más grande, porque por ratos, parecía imposible no embriagarme de cada palabra, de cada silencio y de cada mirada que me dabas mientras esperabas una respuesta que nunca llegaba, debido al nudo en la garganta que tenía atravesado intentando decir algo que no podía decir sin una lágrima que se anteponga.

Volverte a ver, sí, fue difícil. Pero lo más complicado surgió cuando el humor tomó protagonismo y con mucho esfuerzo tuve que contenerme algunas sonrisas que querían asomarse. Siempre supiste como hacerme reír, incluso a costa mía y supiste utilizar aquella arma muy bien a tu favor esa noche, en la que finalmente me rendí ante tus bromas y tonterías; y a pedido tuyo, y para no perder la costumbre, te complací dejando los rencores de lado y accedí a mantener esa conversación fresca, sin sentido, que tal vez sea la última que tengamos.

Volverte a ver fue bueno, aunque en éste preciso momento las personas que lean éstas líneas estén pensando que me volví loca y que me volvieron a perder, porque liberé mi alma y desnudé mi corazón por primera vez ante ti y ahora sé que al fin comprendiste todo lo que sentí, pero sobretodo, que al fin entendiste cuánto dolió. Y eso, me da la paz y tranquilidad que he venido buscando desde que me alejé de ti, aunque una parte de mi, se haya quedado contigo esa noche.

Atte.

Lunática a mil

miércoles, 9 de octubre de 2013

Ten cuidado con el corazón

Todos hemos tenido que decir adiós al menos una vez en nuestras vidas, ya sea por que se nos terminó el amor, porque nos nació el amor en una persona más, porque la relación se enfrió o porque sientes que ya no va o porque nos lo dijeron a nosotros y tenemos que hacernos a la idea. Pero de todas estas alternativas, creo que la más dolorosa de todas es tener que retirarse porque sabes que no hay más agua en ese pozo que tanto quieres o mejor dicho, que nunca la hubo. Espero entiendan la analogía.

Amor no correspondido, corazones rotos, lágrimas de decepción, dolor, desamor, son como el pan de cada día; y la verdad, qué difícil resulta reponernos del daño causado a nuestro interior, luego de una gran decepción, pues quedamos aniquilados, anulados por dentro, porque literalmente le entregamos el corazón a alguien que no lo quería.

Así me pasó, cuando pensé que las cosas no podían salir peor, apareció él. Es complicado explicar o tratar de resumir como comenzó todo, porque ni yo misma lo sé, solo puedo decir que fue más rápido de lo esperado, ahora lo sé, aunque en ese momento traté de negármelo.

No lo conocí, pues ya lo conocía, comenzamos a entablar una amistad o algo así, con un poco más de  tiempo, nos contamos de nuestras relaciones pasadas y de nuestras aventuras del presente. Todo era menos complicado por esa época, yo tenía al lado a un gran chico que me quería y al que yo quería también; y tenía por otro lado, a un ex que quería volver conmigo y al que no quería romperle el corazón, y lo mejor, yo no estaba enamorada de nadie; como diría Calamaro: "sin gloria, pero sin pena".

Debo confesar que si en aquél momento alguien me sugería la descabellada posibilidad de que algún día me vuelva a enamorar, hubiera podido apostar a que jamás sería de él, pues yo estaba convencida de que mi corazón ya no tenía oportunidad, que había quedado bloqueado con aquella última relación y que por eso ya ni siquiera podía sentir nada, ni por él ni por nadie. Era muy fría y dura por aquellos tiempos, por eso, no sé cómo me pasó lo que me pasó después.

Éramos amigos y como toda relación entre hombre y mujer: tu amigo te tiene ganas. Pero eso no me molestaba en lo absoluto, cuando somos mujeres tenemos que acostumbrarnos a que el tipo al que le contamos nuestras penas y aventuras, quiera ser parte de éstas últimas aunque sea una vez. Así que aceptaba risueñamente las bromas de doble sentido o algunas indirectas sobre lo apretado de mi falda, me resultaba hasta divertido. Después de mucho tiempo y como uno no sabe lo que le depara la vida, pasó lo que nunca me hubiera representado como posibilidad, EL BESO. Definitivamente tenía más de 4 tragos encima, pero es curioso como un momento en nuestras vidas puede cambiarnos la perspectiva de todo lo que creíamos hasta ese momento.

Luego de aquel beso, por supuesto siguieron muchos más y las cosas fueron aumentando de intensidad con el pasar de los días (you know what I mean) y así, un día me percaté que él y yo salíamos, pues así me lo dijo un amigo suyo. Cuando fui consciente de ello, sentí un poco de miedo, tal vez porque mi mecanismo de protección me estaba diciendo: SAL AHORA!!!! pero como toda chica que cree tener las cosas bajo control, seguí adelante. Por supuesto que nunca estuvimos, pues ya le había entregado tantas cosas que no necesitaba estar conmigo (malditos amigos con beneficios), pero lo más grave de todo fue, que entre tantos besos, caricias y demás, también le había entregado el corazón y él, no lo quería.

Y ahí comenzó la lucha entre ese músculo que late y mi razón, no contaba con que la razón se te puede nublar tanto cuando te enamoras, de hecho, era la primera vez que me pasaba que me rechacen. Fue la época más difícil de mi vida, porque él jamás me quiso, no hubo un solo momento en que yo me haya sentido correspondida, pero así y todo continué, con la absurda y tonta esperanza que algún día las cosas cambiarían y se despertaría enamorado de mí. 

Primero, pensé que yo había tenido la culpa de que las cosas no hayan funcionado o mejor dicho, que no se hayan cocinado, así que cuando acepté mi condición, "enamorada hasta los huesos", traté de cambiar las cosas, de cambiar yo, DE JUGÁRMELA y vaya que me la jugué. Dejé el orgullo de mujer de lado y las tonterías que éste implicaba, y lo busqué tantas veces como pude, le di cariño, amor, comprensión desmedida y, siendo un poco extremista, acepté cada una de las cosas que el hacía, decía y que dolían en lo más profundo de mi. Luego de algún tiempo me di cuenta de que nada de lo que hiciera, iba a ser valorado por él y que incluso, si lo valorara, no iba a hacer que nazca el amor por mi, pues lamentablemente, en esas cosas no se mandan y aunque me costó mucho, tuve que renunciar y retirarme, antes de que el golpe sea tan fuerte que me termine por volver loca.

Dicen que amar es dejar ir y yo no quería dejarlo ir porque creí que si tan solo él fuera consciente de todo lo que yo sentía, tal vez su corazón se ablandaría y empezaría a sentir cosas por mi. Ningún cálculo más equivocado, él ya me lo había dicho claramente, pero cuando uno está enamorado se ciega y no quiere ver lo evidente, lo que todos ven, menos tú, porque te aferras a una mínima posibilidad de duda para creer, porque aunque trillado, la esperanza es lo último que quieres perder y yo, quería pensar que él me podía querer y solo tenía que aguantar un poquito más; y peor que a muñeco porfiado, me dieron golpe tras golpe tras golpe, directo al corazón; y aunque dolió en lugares que jamás imaginé que podían doler, me reponía, olvidaba y seguía ahí, lista para recibir el próximo golpe, tal vez más fuerte, pero que mi resistencia sería valorada. Ja, ja. 

Pero aprendí muchas cosas de esto, primero, que el corazón siempre está listo para volver a amar, que contrario a lo que yo pensaba, sí se me volvieron a acelerar los latidos por alguien, sí volví a sentir esas mariposas en el estómago, sí volví a querer luchar por algo más y aunque no resultó como esperaba, al menos descubrí que estaba viva, que podía volver a sentir. Segundo, que no podemos forzar situaciones que espontáneamente no se dan, pues yo creí que debía de perseverar y luchar, lo cual ésta bien, pero si te das cuenta que no eres valorada, es mejor decir adiós y saber retirarse a tiempo, antes de que te lastimen más de lo que realmente estás dispuesto a aguantar y tercero, que nunca debemos arrepentirnos de entregar y perder, porque quien entrega y siente, es capaz de seguir entregando y sintiendo, en cambio,  quien nunca entrega nada, seguirá caminando por el mundo sin sentir cosas extraordinarias y eso, ya lo hace un perdedor.


Atte


Lunática a mil